Unión Dinástica y Monarquía Hispánica: Reyes Católicos y Olivares

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¿Qué fue la unión dinástica en la Monarquía Hispánica?

La unión dinástica es la unión de varios reinos, Estados, dominios, etc., bajo un mismo soberano o gobernante por derecho autoritario. Como consecuencia de tal tipo de unión, estos reinos o Estados que han sido fusionados no han sido integrados, sino que la misma persona posee cada uno de ellos de forma independiente y, por lo general, cada territorio mantiene sus propias instituciones y legislación (particularismo).

Este concepto de unión dinástica se aplica al nuevo Estado o entidad que englobó las Coronas de Castilla y Aragón y que se ha denominado Monarquía Hispánica, ya que cada reino mantuvo sus propias instituciones hasta el siglo XVIII.

Características principales de los Reyes Católicos

El objetivo principal de los Reyes Católicos fue el reforzamiento del poder real, y uno de sus mejores medios fue la política religiosa. La uniformidad religiosa se concretó en:

  • La expulsión de los judíos en 1492 (70.000 sefardíes abandonaron Sefarad —España— y 50.000 se convirtieron al cristianismo).
  • La persecución de los mudéjares, que tuvieron que convertirse al cristianismo, pasando a ser denominados moriscos.

Asimismo, los Reyes Católicos crearon otros instrumentos para aumentar su poder, entre ellos:

  • Un ejército permanente pagado por la monarquía.
  • Un cuerpo de funcionarios reales.

La política institucional también se orientó para lograr una monarquía autoritaria y fuerte. Pretendían socavar los privilegios de la nobleza, la Iglesia y las ciudades, reforzando así el poder central.

Los hechos históricos más relevantes de 1492

Los hechos más relevantes de 1492 fueron la expulsión de los judíos, la finalización de la conquista del Reino nazarí de Granada y la llegada a América de Colón.

Expulsión de los judíos y conquista del Reino de Granada

Causas: El objetivo proclamado era lograr la uniformidad religiosa en la península. Esta política respondía a la premisa de que la fe cristiana era el fundamento espiritual y político de la unidad de los reinos. Al mismo tiempo, la homogeneidad religiosa era un elemento de paz interior.

Pero no se nos escapa que lo perseguido era, sobre todo, aumentar las posesiones a costa del reino musulmán granadino, así como apropiarse de los numerosos bienes de los judíos. También actuó como causa una animadversión hacia la población judía, que solía ocupar cargos y puestos apetecidos por los cristianos.

Consecuencias: En lo religioso, en principio se logró la uniformidad solo respecto a los judíos. En el caso de los musulmanes, se les obligó a convertirse, pero continuaron siendo mahometanos en la práctica. A este nuevo grupo social se les llamó moriscos y pervivieron en Granada hasta 1571, y en los reinos de Valencia, Aragón y Murcia hasta 1609-1614, fechas de su definitiva expulsión.

Llegada a América

Causas: La búsqueda de una nueva ruta hacia las Indias promovida por Colón, que consistía en navegar hacia el Occidente. Ello fue posible por los avances en las técnicas de navegación y el aprovechamiento de los vientos alisios, que hicieron viable el viaje.

La reina Isabel dio el visto bueno porque no tenía nada que perder y sí mucho que ganar: las riquezas de los territorios descubiertos y la cristianización de la población americana. Colón erró en los cálculos de las dimensiones de nuestro planeta, pero tuvo la suerte de encontrarse con un insospechado continente en su viaje hacia las Indias.

Consecuencias: Se abrieron nuevas tierras, aparecieron nuevos súbditos y se obtuvieron nuevos productos. Con el tiempo, la llegada de metales preciosos impulsó la economía europea, convirtiendo a Sevilla en el centro de todos estos intercambios. Todo ello propició la emigración de españoles hacia América y, sobre todo, el sometimiento a una situación de casi esclavitud de los habitantes de esas nuevas tierras. Unos siglos más tarde, los productos más decisivos para la mejora del bienestar de los europeos fueron la papa y el maíz.

Las reformas políticas de Gaspar de Guzmán, Conde-Duque de Olivares

Gaspar de Guzmán, Conde-Duque de Olivares, asumió el papel de valedor del joven rey Felipe IV. El Conde-Duque tenía una amplia visión política, la cual se plasmó en una serie de proyectos de reforma para mejorar la situación interna y externa de la monarquía.

La reanudación de la política exterior ofensiva en Europa exigía la aportación de importantes sumas de dinero a una Hacienda real en crisis crónica. Para paliar esta situación, Olivares planteó una profunda reforma financiera y militar.

La Unión de Armas y la reforma fiscal

Hasta entonces, el principal esfuerzo financiero y humano para la defensa de la monarquía lo había efectuado Castilla, pero esta se hallaba exhausta y empobrecida. Ya no podía soportar el peso de las enormes necesidades económicas y militares de la Corona. Por ello, Olivares propuso la Unión de Armas (1625): un ejército permanente de 140.000 hombres sostenidos por todos los reinos en función de su población y riqueza.

El Conde-Duque también llevó a cabo una importante reforma fiscal con la que se buscaba el establecimiento de una banca nacional, lo que permitiría a la Corona financiarse sin depender de manera tan drástica de los banqueros foráneos, especialmente los genoveses.

Moralidad y unificación del Imperio

Asimismo, se tomaron medidas para evitar el «relajamiento de la moral». A partir de 1625 se dictaron decisiones como la prohibición de publicar novelas y comedias que fueran en contra del espíritu castellano tradicional.

Todas estas reformas se inscribían en un plan más amplio que pretendía unificar políticamente el Imperio español, suprimiendo las diferencias forales y repartiendo por igual las cargas y los beneficios entre todos los territorios de la Corona.

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