La Iglesia en la Antigüedad Tardía: Herejías, Concilios y San Agustín de Hipona

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La nueva situación de la Iglesia

El cristianismo se hace muy presente en la sociedad:

  • El calendario se cristianiza: el domingo se celebran las fiestas más importantes del cristianismo.
  • Se modifican leyes contrarias a la moral cristiana: se prohíben las luchas de gladiadores y el infanticidio, y se favorece la vida familiar, entre otras medidas.

La Iglesia comienza a disponer de edificios públicos, basílicas y palacios, y recibe protección y dinero del Estado. Esta situación de privilegio conlleva, sin embargo, nuevos problemas para la Iglesia.

La Iglesia fiel a la tradición apostólica

Las herejías son interpretaciones erróneas de la doctrina cristiana y suponían el mayor peligro para la fe. A lo largo de los siglos IV y V se vivió un periodo de dura polémica:

  • Concilio de Nicea (325): condenó la doctrina de Arrio, que afirmaba que Jesucristo no era igual al Padre sino inferior. En este concilio, y en el de Constantinopla, se fijó el Credo.
  • Concilio de Éfeso (431): salió al paso de Nestorio, quien afirmaba que en Cristo no estaba la naturaleza divina y que María no era Madre de Dios.
  • Concilio de Calcedonia (451): condenó la teoría de Eutiques, que sostenía que la naturaleza divina de Cristo anulaba su naturaleza humana.

La formulación de la fe cristiana

La rápida expansión del cristianismo y las herejías hicieron que la Iglesia viera la necesidad de:

  • Definir los dogmas de la fe para evitar falsas interpretaciones.
  • Mantener un magisterio que garantizara a lo largo de la historia la autenticidad de la fe cristiana.

En estos siglos surgió la necesidad de contar con un credo que recogiera por escrito la fe cristiana.

La edad de oro de los Padres de la Iglesia

Se sitúa en la segunda mitad del siglo IV.

  • En Oriente destacan: san Atanasio, san Basilio y san Juan Crisóstomo.
  • En Occidente destacan: san Jerónimo, san Ambrosio de Milán y san Agustín.

Poder y autoridad en la Iglesia

  • En la Iglesia primitiva: no había conflictos de competencias con las autoridades del Estado.
  • La influencia que ejercieron los poderes del Imperio romano sobre las estructuras de gobierno de la Iglesia durante el siglo IV fue muy fuerte.
  • Con Carlomagno (siglo IX): se produjeron injerencias de un poder en el campo del otro.
  • El papa Gregorio VII (siglo XI): se esforzó en liberar a la Iglesia de la dependencia del poder temporal.
  • Con el Concilio Vaticano II (siglo XX): se ha iniciado una cierta descentralización en el gobierno de la Iglesia.1

Agustín de Hipona

Nació en Tagaste en el año 354, hijo de Patricio y Mónica. Estudió en Madaura y Cartago, especializándose en gramática y retórica. En su búsqueda incansable de la verdad, pasó de una escuela filosófica a otra sin encontrar en ellas ninguna respuesta. Cuestionó algunos puntos del cristianismo sin abandonar la tradición cristiana. Tuvo una mujer, con la que tuvo un hijo llamado Adeodato, y más tarde se separó de ella. A los 32 años comenzó una nueva etapa. El encuentro con el obispo Ambrosio le hizo revisar sus convicciones. Quedó admirado del obispo y, a los 33 años, recibió el bautismo junto con su hijo, que más tarde murió.

Sacerdote y obispo

Agustín emprendió el regreso a África con su madre, que murió en el camino. Al llegar a Tagaste, vendió todos sus bienes y los entregó a los pobres. A pesar de haber ido a Tagaste para aislarse, su fama se extendió. Viajó a Hipona, donde fue ordenado sacerdote y fundó un monasterio. Más tarde fue consagrado obispo.

Escritor fecundo

Fue un periodo de agitación política y teológica. Los bárbaros acosaban el Imperio romano, y el cisma y la herejía amenazaban internamente a la Iglesia. Agustín escribió Las Confesiones, el Tratado sobre la Trinidad y La Ciudad de Dios. Cuando Agustín murió en el año 430, los vándalos estaban a las puertas de Hipona.

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