Funcionamiento psíquico: pulsión, represión y formación del inconsciente
Classified in Spanish
Written on in
English with a size of 2.42 KB
Funcionamiento psíquico
Soma y pulsión
El soma brota la pulsión. La pulsión no es visible; apreciamos el deseo a través del sueño, ya que la pulsión toma una imagen (forma) en el sueño, siendo infinitas. Por lo tanto, cada imagen del sueño debe ser desglosada porque viene condensada.
Represión
La represión es la forma de contener las pulsiones y permite diferenciar entre yo y no yo. Nos permite configurar la mente y da cauce para la descarga. Mantiene el equilibrio entre el mundo interno y externo para no crear una psicosis, ya que debe haber un filtro para no hablar todo lo del Ic. Si hay fallas en el Edipo, la represión también fallará.
Formación del inconsciente
Aquí el síntoma da un placer parcial; por lo tanto, toda la actividad intelectual estaría en el PreCc. El síntoma es una reformulación o representación de la energía.
Condensación y desplazamiento
Son el principio de economía del Ic: junta todo para sacarlo de una vez, porque de a uno solo se pierde mucha energía. Lo que se condensa no es siempre trauma, sino energía de la pulsión.
Cuatro movimientos
- Pulsión → soma → salen pulsiones sexuales y de autoconservación. El Ic está llena de ellas porque vienen del soma y avanzan por el Ic.
- Por medio de la condensación y el desplazamiento llega a la barrera de represión.
- La represión no deja que salgan, y la energía causa tensión en el aparato psíquico.
- Aquí aparece la represión primaria. Luego, el contenido que no puede salir es enviado de nuevo al fondo, y se le llama represión secundaria. La primaria aparece como síntoma, dando un placer parcial.
Notas relativas al Yo
Primer momento (1895)
El Yo es un operador encargado de funciones como la inhibición de la realización alucinatoria del deseo, la tarea de examen de realidad y la función de defensa frente al peligro pulsional interno.
Segundo momento (1914)
Con la introducción del narcisismo, el Yo pasa a ser considerado un objeto y, por tanto, investido por la libido sexual al mismo nivel que los objetos sexuales. La formación del Yo ideal sería la condición de represión; sobre este Yo ideal recae ahora el amor de sí mismo que en la infancia gozó el Yo real.