España en el siglo XIX: guerras, reformas y cambios
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España en el siglo XIX
En el siglo XIX las guerras de independencia en las colonias de ultramar tuvieron lugar con gran intensidad. Con solo la mitad del reinado de Fernando VII se producen hechos decisivos y la situación política desemboca finalmente en la revolución de 1868 y el exilio de Isabel II. Fernando VII imprimió a la política una orientación absolutista; después irrumpieron los liberales. Hasta la muerte de Fernando VII el poder absolutista se mantuvo, y a su fallecimiento volvió a abrirse el conflicto sobre la forma de gobierno.
Los partidarios de Isabel disputaron el trono y, durante largo tiempo, se generaron conflictos internos. El enfrentamiento entre liberales y tradicionalistas dio lugar a las guerras carlistas. Estas guerras representaron un retraso en la adopción de reformas políticas, sociales y económicas en España.
Romanticismo y sus rasgos
El Romanticismo tiene raíces en la exaltación del espíritu. En este movimiento la razón es desplazada por la prioridad de la libertad, los sentimientos y los valores individuales. Aunque perduran algunos rasgos del neoclasicismo, surge una nueva orientación romántica que influye en la literatura y las artes.
El triunfo del movimiento romántico fue breve, ya que el Romanticismo fue sustituido después por el movimiento realista.
Características del Romanticismo
- Defensa de la libertad y del individuo.
- Huida del mundo cotidiano y exaltación del sentimiento.
- Subjetivismo y expresión emocional intensa.
- Temas literarios relacionados con la historia y la identidad española.
Años centrales del siglo XIX
En los años centrales del siglo XIX se produjeron graves conflictos: la Guerra de la Independencia, la oposición a Fernando VII y las guerras carlistas marcaron ese periodo. Durante el reinado de Isabel II la monarquía absolutista dio paso a una monarquía constitucional. Los liberales accedieron al poder, pero se dividieron en dos grandes corrientes: moderados y progresistas.
La situación económica y social en estos años medios del siglo fue agitada. El siglo XIX fue una época de importantes avances técnicos y sociales; la sociedad sufrió numerosos cambios históricos y transformaciones en sus estructuras productivas y políticas.
Último tercio del siglo XIX
El último tercio del siglo XIX vivió profundas convulsiones. Las tensiones sociales y políticas, incubadas lentamente, estallaron con la Revolución de septiembre de 1868. La revolución provocó la abdicación y el exilio de Isabel II en Francia, y se inició un proceso político que duró varios años.
Durante ese periodo se sucedieron gobiernos provisionales, entre ellos el encabezado por el general Serrano, se produjo una crisis dinástica y se vivió una breve experiencia republicana. La agitación social y el resurgimiento del carlismo culminaron con el pronunciamiento del general Martínez Campos y la restauración de la monarquía borbónica en la figura de Alfonso XII.
El último cuarto de siglo se caracterizó por el contraste entre la estabilidad política aparente de la Restauración y el deterioro de la situación social. Los problemas derivados del fuerte desarrollo industrial y la aparición del movimiento obrero organizado se volvieron cada vez más agudos. Estas tensiones sociales y políticas tuvieron su punto culminante con la pérdida de Cuba y Filipinas, que representaron un golpe definitivo al imperio colonial español.