Arte del Siglo XX: Munch y Picasso en Obras Clave
O grito (expresionismo)
Presenta una obra agobiante y opresiva. En primer plano aparece una figura andrógina que expresa la angustia que lleva dentro y cruza el puente con la ciudad de Oslo al fondo. Prefiere un grito desesperado y con las manos se tapa los oídos para no escucharlo. Otros dos personajes continúan caminando y no se detienen. El grito es una angustia absoluta y la soledad del ser humano. La pintura es plana y no hay luz, claroscuros ni profundidad. El color se aplica de manera violenta y libre, expresando angustia. (Munch, 1893)
La vida (cubismo, 1903 - Picasso)
Representa, en el estudio del pintor, a una pareja joven y a una mujer mayor que sostiene en brazos a un bebé, representando las tres edades de la vida con una sensación de tragedia. El hombre es un retrato de Casagemas; la mujer, su amante, que está abrazada al hombre; la anciana con el niño representa la maternidad. Se respira desolación, tristeza y soledad del ser humano. Los personajes tienen aspecto pobre y explotado, y la única salida es el suicidio. Colores fríos, azules y toques verdes y lilas acentúan la tragedia y la soledad.
Las señoritas de Avignon (cubismo, 1907 - Picasso)
Este cuadro marca el inicio del cubismo y muestra cinco prostitutas de la calle barcelonesa de Avinyó, que se exhiben en un escaparate tras un cristal. No hay comunicación entre ellas y sus rostros reflejan tristeza. No hay profundidad ni perspectiva; las figuras están diferenciadas del fondo, los colores son puros, claros y brillantes, y el fondo es blanco y azul. Las figuras reflejan la influencia de Cézanne y de las máscaras africanas.
Los tres músicos (Picasso, 1921)
Estilo clásico basado en la línea y en un modelado simplificado, con influencias del surrealismo y el expresionismo. Hay dos versiones; se finge que el cuadro es un collage que pinta los motivos como si fuesen papeles: tres músicos, Pierrot, Arlequín y un monje con una partitura. La visión simultánea está presente en todo el cuadro. Las figuras se separan del fondo. No tiene profundidad, perspectiva, luz ni claroscuro, y los colores son brillantes, intensos y contrastados. Las figuras parecen estar hechas con papeles recortados y todo el lienzo está pintado al óleo.
Tres mujeres en una fuente (1920, clásico)
Muestra las influencias del surrealismo y del impresionismo, con una interpretación personal. Tres mujeres en la fuente con un estilo clásico; las figuras son gigantescas, pesadas y modeladas como esculturas. Siguen presentes recuerdos cubistas y tonos rosáceos que evocan la etapa rosa.