La vida es sueño: Calderón de la Barca y sus claves
Pedro Calderón de la Barca y el teatro barroco
Pedro Calderón fue un escritor del Barroco nacido en Madrid el 17 de enero. Fue escritor, caballero de la Orden de Santiago, conocido en especial por su teatro. Era hijo de un hidalgo de nivel social modesto, y era el segundo de cinco hermanos. Empezó a ir al colegio en 1605 en Valladolid, pero como destacó en los estudios, su padre, fundada por su abuela y reservada a alguien de la familia que fuese sacerdote, decidió destinarlo a ocupar una capellanía.
La vida es sueño
La vida es sueño fue escrita en 1635. Es un drama, aunque no sea una tragedia. Podemos considerarla teatro popular del Barroco, instaurado por Lope de Vega.
Estructura de la obra
La obra de Calderón está dividida en tres actos:
- Acto primero: desde que Clarín y Rosaura llegan a la torre donde se encuentra encarcelado Segismundo hasta la liberación de Rosaura y Clarín.
- Acto segundo: desde el despertar de Segismundo en el palacio real hasta su famoso monólogo (¡Ay, mísero de mí, y ay, infelice! y toda la vida es sueño / y los sueños, sueños son).
- Acto tercero: desde que el pueblo quiere liberar a Segismundo de la torre, donde ha sido nuevamente encarcelado, hasta que el Rey reconoce a Segismundo como futuro Rey de Polonia.
Plano metafísico
Calderón de la Barca reflexiona sobre si nuestra vida podría ser una fantasía o un producto de nuestra imaginación. Como católico, creía en la vida después de la muerte, así que, para él, nuestra vida como seres humanos es breve y carece de realidad. De esta manera, nuestro paso por la tierra solo era un mero trance y una preparación antes de acceder a la vida eterna.
Aquí se encuentra la metáfora de la vida como sueño: cuando morimos, en realidad despertamos de nuestro sueño para vivir de verdad. No obstante, el catolicismo cree en el cielo y el infierno, de forma que la vida eterna puede ser un paraíso o una condena eterna, y todo depende de si durante tu estancia en la tierra has obrado por el bien o por el mal.
Plano teológico
Podemos establecer una lectura teológica en clave de Contrarreforma. La Reforma católica o Contrarreforma fue la respuesta a la Reforma protestante de Martín Lutero, que había debilitado a la Iglesia. Sus objetivos fueron renovar la Iglesia y evitar el avance de las doctrinas protestantes.
En el auto sacramental, la figura de Basilio, padre de Segismundo, no es Dios Padre, sino la sabiduría, que, aunque puede ser un atributo divino, lo es más como anhelo del ser humano y, de hecho, a veces puede desafiar a la fe.
La concepción de Dios
De la concepción que se tuvo de Dios surgieron las diferentes religiones de raíz cristiana. Para simplificarlo mucho, la principal oposición teológica entre católicos y protestantes radica en la concepción de Dios. Los protestantes pusieron énfasis en la omnipotencia de Dios. Bajo esta óptica surgió la idea de la predestinación: Dios todopoderoso sabe de antemano quién de los humanos se va a salvar y quién se va a condenar en los infiernos.
Hay estudiosos que han creído ver en esta idea protestante incluso el surgimiento del capitalismo moderno, porque, si en la tradición católica el dinero y la usura se ven como pecado y fuente de muchos males, en la tradición protestante la riqueza material sería, de nuevo, una prueba indirecta de que Dios muestra a sus elegidos la salvación eterna.
Libre albedrío frente a determinismo
Desde una concepción de Contrarreforma católica, el libre albedrío es fundamental, porque la libertad humana es uno de los dones divinos. Frente al determinismo, lo realmente importante es el libre albedrío, es decir, la capacidad del ser humano de hacer el bien o el mal. Calderón y los escolásticos admitían una influencia indirecta de las estrellas sobre el destino y la conducta humana.
Plano moral
La moral son las reglas o normas por las que se rige la conducta de un ser humano en concordancia con la sociedad y consigo mismo. La vida es sueño plantea el tema del libre albedrío, es decir, de la libertad de todo ser humano para elegir entre el bien y el mal.
El conflicto moral de la obra gira en torno al rey Basilio, que cree al pie de la letra las predicciones astrológicas, por lo que encierra a su hijo en una torre. De este modo atenta contra el libre albedrío, porque priva a su hijo del derecho a equivocarse. Después, para demostrar que las predicciones eran reales y que él estaba en lo cierto, somete a Segismundo a una prueba: liberarlo de la torre para ver cómo actúa.