El Romanticismo en España: Características, Autores y Obras Clave
El romanticismo surgió en España tras la Guerra de la Independencia en 1808. En 1812 se proclamó la Constitución liberal de Cádiz. En 1823, los absolutistas, con ayuda del ejército francés, restauraron la monarquía. El descontento de la clase media provocaría la Revolución de 1868 y la caída de Isabel II. El romanticismo en España fue difundido por los liberales al regresar de su exilio europeo.
Características del romanticismo
El individualismo y la exaltación del yo: el héroe romántico, misterioso e idealista, se cree el centro del mundo y se enfrenta al destino. El individuo se opone a la sociedad burguesa y sus reglas. El romántico es un ser insatisfecho y libre.
Rebeldía y huida de lo real: el desasosiego al no lograr una felicidad imposible y el choque con la vulgar realidad se resuelven en la evasión en el tiempo (Edad Media, Renacimiento, etcétera) o en el espacio.
La primacía de la intimidad y la exaltación de los sentimientos como expresión de la individualidad y rechazo de la razón, por representar lo universal.
Exaltación de la fantasía para romper con los límites de la realidad: las obras se llenan de misterios, elementos sobrenaturales, pesadillas, etcétera. Frente a los neoclásicos, que preferían lo urbano, optan por la naturaleza, que se convierte en confidente del héroe y también en reflejo de su estado de ánimo.
Predominan la noche y los lugares lúgubres, como cementerios y bosques.
Se exalta el nacionalismo frente a la uniformidad ilustrada, con sus costumbrismos, tradiciones, amor por la propia lengua y la exaltación de la patria. El nacionalismo, por un lado, y la revolución liberal, por otro, son modos de enfrentarse a la sociedad burguesa. En un periodo donde se dará la revitalización de las literaturas en lenguas vernáculas (catalán, gallego, etcétera).
La estética romántica se define por la búsqueda de la libertad creativa. Se busca el dramatismo, es decir, combinar prosa y verso en el teatro, polimetría y mezcla de géneros literarios en la misma obra. El estilo es retórico y efectista, excesivo. El lenguaje se llena de adjetivos, sonoridades, exclamaciones, antítesis, metáforas, etcétera, o bien adopta un tono castizo.
La poesía romántica
Es el género romántico por excelencia, porque permite la exaltación del yo. Presenta temas relacionados con el amor ideal, el hastío de vivir, las preocupaciones religiosas, la muerte, el desengaño, la rebeldía personal, política y social, la soledad, etcétera. El léxico es muy rico en adjetivación y en palabras con valores sensoriales. Abundan las imágenes: lugares exóticos, crepúsculos, etcétera. En la métrica gustan las estrofas populares.
Poesía narrativa
En poesía narrativa destaca José de Espronceda, con un romanticismo exaltado. Tiene dos poemas extensos: El estudiante de Salamanca, una leyenda protagonizada por un personaje perverso, Félix de Montemar, en una terrorífica aventura de ultratumba. Otra obra de Espronceda es El diablo mundo, inacabada, en la que expone su visión de la realidad e incluye el Canto a Teresa. También escribió poemas de reivindicación social, como La canción del pirata, símbolo de rebeldía y oposición al sistema, y exalta otros personajes marginales en El reo de muerte o en El mendigo.