Sincretismo de Género y Sexualidad Femenina: Autocuidado y Empoderamiento
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Sincretismo de género contradictorio: Somos sincréticas porque cada una posee atributos de género tradicionales y modernos de manera simultánea. Esto ha impactado la cotidianidad de las mujeres y sus relaciones, donde permanentemente se socializa con constantes ambivalencias.
En el ámbito de la salud, la intimidad y la sexualidad de las mujeres, las vivencias del sincretismo de género remueven permanentemente comportamientos, conductas y prácticas que, desde la sumisión y la dominación, les impidieron realizaciones y crecimiento en tanto seres humanos. Se las convoca a asumir valores hacia la construcción de un «ser-par-a-sí»: centrarse en la propia vida, realizar lo deseado, lo imaginado, lo negado, lo postergado y lo prohibido.
La «ética del autocuidado» desde la perspectiva de género reclama un espacio en la salud y la sexualidad de las mujeres a partir de procesos de empoderamiento, de sentimientos potenciados de autoestima y de principios que convalidan el desarrollo humano desde la especificidad de ser mujer. Esto se contrapone a las invalidaciones que se legitimaron negándole su condición de sujeto de derechos y el goce pleno de su sexualidad.
Esta contradicción en la esfera de la sexualidad femenina
En la esfera de la sexualidad se ha ganado, como dice la psicóloga feminista María Ladi Londoño, «libertad para tener relaciones sexuales pero no para cambiar las pautas para vivirla, que siguen más o menos cavernarias». Se reconoce un destape de la intimidad, del orgasmo femenino, de las sexoterapias, la reivindicación del placer sexual y el respeto por las opciones sexuales.
Sin embargo, el falosexismo y la erección peneal constituyen ejes indestronables de la sexualidad, a pesar de que el espacio de goce de las mujeres no es tan reducido ni focalizado anatómicamente. En las mujeres, «es más expansivo, más variado, más referido a las caricias, a la piel, a las palabras y las fantasías, a los estímulos corporales y genitales, a la calidad de la relación intermezclada con el mundo de la imaginación».
Capacidad de desarrollo propio
Está en relación con la búsqueda de las mujeres de interiorizar y asumir la conciencia de ser-para-sí. Se contrapone a la función tradicional de concebir a las mujeres como apoyo para los fines de otros.
Autocuidado como afirmación de la mismidad
En este sentido, la valoración del autocuidado de la salud y la sexualidad de las mujeres está en la genuina determinación de la capacidad de pensarse a sí misma, de priorizarse y de tomar decisiones personales que favorezcan su salud y su sexualidad en la esfera de la corporalidad, de la emocionalidad y de la espiritualidad. Es decir, la mismidad como afirmación de cada una en su vida, en su cuerpo y en su subjetividad, a través de los propios poderes vitales.