Hume: Empiricismo, Causalidad y Escepticismo Moderado

Geology6.1 KB

Empirismo y el origen de las ideas

Según el empirismo, debemos copiar todas nuestras ideas de nuestras impresiones y percepciones. Para construir un criterio de discriminación, Hume distingue entre ideas e impresiones, y explica que la asociación de ideas relaciona lo que mueve la imaginación, como la ley de la gravedad de Newton reduce la semejanza, la contigüidad y la causa y efecto.

Según el nominalismo, no existen ideas generales, sino únicamente ideas individuales que funcionan como términos generales.

Relaciones de ideas y cuestiones de hecho

Hume se inspira en la distinción de Leibniz entre dos clases de verdades: las verdades de razón y las verdades de hecho.

  • Verdades de razón: son necesarias; su opuesto es imposible. Son tautologías y se rigen por el principio de identidad y el de contradicción. Las verdades matemáticas y lógicas pertenecen a este tipo.
  • Verdades de hecho: son contingentes; su opuesto es posible. Se fundamentan en la experiencia y en el principio de razón suficiente.

Las relaciones de ideas corresponden a razonamientos demostrativos, mientras que las cuestiones de hecho corresponden a razonamientos probables.

El problema de la realidad de las cuestiones de hecho

Inmediatamente después de establecer la distinción entre relaciones de ideas y cuestiones de hecho, Hume investiga la naturaleza de la evidencia en la existencia de cuestiones de hecho y de la realidad. Concluye que, más allá de nuestras impresiones y de la memoria, no podemos tener una impresión presente de lo que aún no ha ocurrido. Sin embargo, parecemos tener absoluta certeza de ciertos acontecimientos futuros. Por ejemplo, si observamos que el fuego quema la mano de alguien, estamos seguros de que quemará de nuevo. ¿En qué se basa esta evidencia?

Los razonamientos sobre cuestiones de hecho se fundamentan en la relación de causa y efecto. Solo a partir de esta relación podemos ir más allá de nuestra memoria y de nuestros sentidos. Hume sostiene lo siguiente:

  1. Las causas y los efectos no pueden descubrirse por la pura razón, sino únicamente por la experiencia.
  2. Los argumentos que se fundamentan en la experiencia se basan en la semejanza que descubrimos en los objetos naturales, lo que nos induce a esperar efectos semejantes a los que hemos visto.
  3. La costumbre es la guía de la vida humana. Es decir, la costumbre nos induce a creer que volverá a repetirse el mismo acontecimiento.

La creencia

En definitiva, sobre las cuestiones de hecho no podemos tener un conocimiento racional, sino únicamente creencias. En la existencia y en el mundo, la guía no es la razón, sino la creencia, que es propia del ser humano y no un conocimiento objetivo y cierto.

La creencia no es un sentimiento de un tipo particular que acompaña a la asociación de ideas. Por lo tanto, la creencia no es una asociación libre de ideas, sino una impresión que surge de la asociación de ideas que se da con más fuerza.

Una forma de tratar la cuestión sistemáticamente

En síntesis, su planteamiento es el siguiente:

  • Las matemáticas versan sobre relaciones de ideas y, por ello, permiten realizar razonamientos demostrativos absolutamente seguros, ciertos y a priori. Desde la concepción psicologista, las matemáticas no tienen carácter lógico, sino exclusivamente psicológico.
  • La física versa sobre hechos que se reducen a las leyes de la causalidad. Su control y finalidad son enseñarnos cómo regular acontecimientos futuros mediante sus causas. Así, todo lo que se dice sobre las ideas de causa y efecto es aplicable a la física.
  • La metafísica considera lo abstruso y teórico, lo cual conduce a la superstición. Hume adopta un escepticismo moderado, previo pero consecuente, fruto del análisis de nuestras percepciones y no de las cosas directamente. Nada podemos afirmar racionalmente sobre la existencia exterior del mundo. Sería absurdo negar la existencia del mundo y actuar en consecuencia. Este escepticismo moderado tiene la ventaja de que no nos dejamos llevar por el dogmatismo y evita que los metafísicos aborden cuestiones absurdas.

Ética de carácter emotivista

Hume desarrolla una ética de carácter emotivista, inspirada en Francis Hutcheson. Rechaza los intentos de fundamentar la ética en la razón. En primer lugar, la razón es incapaz de mover la voluntad, pues lo que mueve es el sentimiento apasionado. En segundo lugar, el bien y el mal moral, los deberes, el vicio y la virtud no son relaciones de ideas ni cuestiones de hecho, sino que tienen su origen en otro lugar. Por tanto, no hay distinciones morales que se deriven de la razón.

Hume denuncia la falacia naturalista en la que caen quienes pretenden construir una ética racional y naturalista. Consiste en transferir enunciados de carácter fáctico a enunciados valorativos sin justificación. Lo que consideramos bueno o malo es una propiedad que proyectamos sobre los hechos a partir de nuestras pasiones.

Teoría política

Los supuestos del estado de contrato social y de la naturaleza son indemostrables y constituyen solo ficciones. Lo útil de esas ficciones es que explican la formación de la sociedad civil a partir de la familia. La legitimidad no se fundamenta en una trascendencia, sino en la utilidad. El estado se fundamenta en los hechos, y las políticas deben guiarse por el positivismo y el utilitarismo.

Creencia religiosa

Hume realiza una crítica radical a las pruebas de la existencia de Dios. No se puede demostrar que Dios no exista, pues ello supondría demostrar alguna contradicción. El principio de causalidad no permite descubrir la existencia de un único Dios personal. Por otra parte, el estudio de la historia natural de la religión lleva a un estado en el que el politeísmo precede al monoteísmo, lo que supone el peligro de fomentar la intolerancia.

Download

PDF Word HTML