Historia de España: Conceptos Clave de la Edad Media y la Restauración
Conceptos históricos de la Edad Media en la Península Ibérica
Mozárabes: población de origen hispanovisigodo que, durante la época de dominio musulmán de la Península Ibérica (siglos VIII-XV), mantuvo la fe cristiana aunque adoptó las costumbres de vida de los musulmanes. Al no convertirse al islam, pagaban más impuestos que la población musulmana, lo que provocó numerosas protestas y, en muchos casos, su migración hacia los reinos cristianos del norte.
Taifas: pequeños estados independientes en los que se dividió el Califato de Córdoba a partir del 1031. Reflejan la crisis del estado islámico ante las propias rivalidades internas y los crecientes ataques cristianos. Se trató de frenar la descomposición con la ayuda de almorávides (1086-1145) y almohades (1146-1212). En el año 1492, los Reyes Católicos conquistaron el último reino taifa, el nazarí de Granada.
Cartas de poblamiento: fueron documentos en los que los monarcas concedían privilegios a los municipios para atraer población y repoblar territorios conquistados a los musulmanes. Este modo de repoblación se usó especialmente en el valle del Ebro y en las tierras entre el río Duero y los montes de Toledo en los siglos XI-XII. Sirvió para el fortalecimiento de la monarquía, que encontró en esas ciudades un aliado contra el poder de los nobles. El resultado fue una estructura agraria en la que abundaban las tierras comunales y la pequeña y mediana propiedad.
Marca Hispánica y el modelo de repoblación
Marca Hispánica: fue un territorio controlado en los siglos VIII y IX por los emperadores y reyes francos al sur de los Pirineos, formando la frontera entre el Imperio Carolingio y Al-Ándalus. La Marca Hispánica tuvo una clara función militar; fue una unión de territorios dependientes del monarca franco y dirigida por condes, que con el paso de los años fueron teniendo una creciente autonomía. Paulatinamente se disolvió y dio nacimiento a los Reinos de Aragón y de Navarra y al Condado de Barcelona.
Desde finales del siglo XII o principios del siglo XIII se denominan mestas las asambleas de ganaderos. Acabaron reunidas en una única tras la fundación en 1273 por Alfonso X del “Honrado Concejo de la Mesta”. La monarquía le otorgó importantes privilegios, como eximirlos del servicio militar y de testificar en juicios, derechos de paso y pastoreo, etc., llegando a ser una poderosa institución al servicio de los grandes ganaderos (nobleza y clero) y de la propia Corona, que se beneficiaba de las tasas pagadas por la exportación de la lana. Fue abolida en 1836.
Presura: fue el primer modelo de repoblación de los reinos cristianos de la Península Ibérica, empleado entre los siglos VIII y X. Se usó para repoblar territorios de poca densidad demográfica, como el norte del río Duero o el sur de los Pirineos, con un sistema en el que los reyes autorizaban que la tierra pasase a ser propiedad de quien la ocupase primero. Este modelo favoreció la formación de una estructura agraria con predominio de la pequeña y mediana propiedad.
Manso es una unidad de explotación familiar agraria (casas y tierras de cultivo) propia de la Europa de la Alta Edad Media (siglos IX-X) que los propietarios de tierras (mayoritariamente nobleza y clero) cedían para que los campesinos trabajasen a cambio de prestaciones: monetarias, en especie y en trabajo. Esta forma de explotación es propia del modelo feudal, con relaciones entre señores y vasallos basadas en un intercambio de protección y tierras por vasallaje y satisfacción de derechos señoriales (prestaciones).
La Restauración borbónica (1875-1902)
Manifiesto de Sandhurst: manifiesto político redactado por Cánovas pero firmado en diciembre de 1874 por el futuro rey Alfonso XII, en el exilio tras el Sexenio Democrático. Ese sistema político se concretaría en la Restauración tras el levantamiento militar del general Martínez Campos, que proclama Rey de España a Alfonso XII. Se instauró así una monarquía constitucional y un régimen político conservador y confesional que buscaba la integración de las fuerzas liberales (que se alternarían en el poder) para alcanzar un régimen estable en el que predominase el poder civil en los mecanismos de cambio político.
Encasillado: en la Restauración (1874-1902), cuando el monarca disolvía las Cortes y nombraba al jefe de la oposición, se convocaban elecciones para elegir nuevas Cortes. Entonces, el Ministro de Gobernación realizaba el “encasillado”, operación política en la que este ministro diseñaba los resultados de las elecciones para asegurar un turno pacífico de los dos principales partidos del sistema (el conservador de Cánovas y el liberal de Sagasta). La materialización de esta operación se realizaba con la colaboración de los gobernadores civiles, quienes, ayudados por los caciques, se ocupaban de que la población votase como el Ministro de Gobernación dictara.
Pucheirazo: método de manipulación electoral empleado durante la Restauración (1875-1902) para permitir la alternancia de gobierno entre los partidos liberal (Sagasta) y conservador (Cánovas). Consistía en la manipulación de los votos emitidos (depositados en pucheros a modo de urna), cambiando el puchero de los votos reales por otro que contenía los resultados electorales planeados en el encasillado diseñado por el Ministerio de Gobernación. Esta manipulación electoral, junto con otros factores, provocó un enorme grado de desinterés de la población por la política.
Sistema de turno: durante los años 1875 a 1902, la Restauración liderada por Cánovas diseñó un sistema político basado en el gobierno alternado entre liberales fusionistas (Sagasta) y conservadores (Cánovas), algo que solo era posible mediante elecciones amañadas, diseñadas por el Ministro de Gobernación (“encasillado”), quien, con los gobernadores provinciales y los caciques, manipulaba el voto popular. Un modelo pseudodemocrático que favorecía la exclusión de otras ideas políticas (republicanos, nacionalistas, obreros) y, a la larga, la desmovilización política de la población.
Caciquismo: fue un modelo político cuyos protagonistas son los caciques, agentes de la manipulación electoral típica de la Restauración Borbónica de 1875-1902. En este sistema se establecía un control de los votos por parte de una persona importante a nivel local (el cacique), bien por ejercer una autoridad o, a menudo, sin tener responsabilidad aparente en la vida política. Aseguraban los resultados electorales mediante la persuasión o la coacción y, a cambio, recibían la lealtad política de los electores. De este modo, eran los agentes principales de un sistema oligárquico que aseguraba el turno pactado entre conservadores y liberales.
Movimientos sociales, reformismo y agrarismo
Ludismo: fue una manifestación del movimiento obrero surgida en Gran Bretaña entre finales del siglo XVIII y el siglo XIX, que llegó a una España de tardía industrialización en la segunda década del siglo XIX. Fueron estallidos espontáneos, más que un movimiento organizado, que actuaban destruyendo fábricas y máquinas (mecanoclastia), a las que se acusaba de ser la causa del empeoramiento de las condiciones laborales y porque amenazaban con sustituir a los artesanos cualificados por trabajadores y trabajadoras menos cualificados que cobraban salarios más bajos.
Regeneracionismo: corriente de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Se desarrolla a partir de 1898, tras la pérdida de las colonias y la crisis, cada vez más evidente, del modelo de la Restauración. El movimiento reivindica la necesidad de renovación (regeneración) del sistema político, de la sociedad y de la economía. Su autor más significativo es Joaquín Costa, en su obra “Oligarquía y Caciquismo”. Su propuesta de un “cirujano de hierro” como solución a los problemas del país fue aprovechada por Primo de Rivera para justificar su golpe de Estado en 1923.
Agrarismo: es el término con el que se denomina la organización de los campesinos en sociedades agrarias o sindicatos agrícolas en Galicia a finales del siglo XIX y, sobre todo, a partir de 1907, cuando apareció Solidaridad Gallega, que ayudó a dinamizar el movimiento. Los objetivos del agrarismo consistían fundamentalmente en la lucha contra el sistema foral y contra el caciquismo, además de promover la renovación técnica del sector agrario gallego. En las filas del agrarismo militaron personalidades de las ideologías más opuestas, interesadas en lograr mejoras para los agricultores.