Generación del 27, Postguerra y la Novela Española del Siglo XX

Geology17.42 KB

La poesía española de posguerra

La poesía de posguerra. Tras la guerra civil, surgieron poetas que buscaron responder a la tradición de la Generación del 27. Esta generación dio nombre a una revista escorial en 1940, en la que participaron poetas como Luis Rosales, Luis Felipe Vivanco, Leopoldo Panero y Dionisio Ridruejo. Cultivaron un tipo de poesía que se alineaba con la visión imperial y épica de los vencedores de la guerra.

Sus características son: la temática cultural e imperialista, heroica, con amor y religiosos, y el uso de estrofas, metros y formas clásicas. En 1943 la revista Garcilaso fue dirigida por José García Nieto. La invocación al poeta renacentista justificaba la temática religiosa y el endecasílabo sonoro. La perfección formal de sus composiciones son un reflejo del mundo y de una visión optimista basada en convicciones sólidas y religiosas.

En 1944, se considera que los años siguientes trajeron la positiva que vino tras la guerra. Dos de los 27 poetas, Dámaso Alonso y Vicente Aleixandre, impulsaron la renovación de la revista Espadaña. Hijo de ira de Dámaso Alonso, un libro importante de la década, presenta un léxico de antipoesía lleno de palabras crudas. Estos poetas expresan su angustia y su ira ante la injusticia y el horror de la vida. Supusieron la primera posición temática y formal de ruptura con la posición establecida de Garcilaso. Vicente Aleixandre publicó Sombra del paraíso. La revista Espadaña, dirigida por Antonio Cuevas y Eugenio de Nora, fue la primera posición combativa contra la revista Garcilaso.

Entre los poetas existencialistas destacan Vicente Gaos, José María Valverde, Carlos Bousoño e Ildefonso-Manuel Gil y José Luis Hidalgo. Surgieron movimientos de vanguardia como el postismo, que defendía la imaginación ligada al surrealismo: Miguel Labordeta, Jorge Guillén y Carlos Edmundo de Ory, su líder. El grupo Cántico (Córdoba), inspirado en la Generación del 98, el modernismo y la del 27, buscaba la exquisitez formal y básica: Pablo García Baena y Ricardo Molina.

La poesía social de los años 50

La posición social de los años 50. Pretendía mostrar una postura positiva y verdadera de solidaridad y del país. La poesía de esta época se centra en una sociedad cambiante que denuncia las injusticias, las desigualdades sociales y la falta de libertades, como dijo Gabriel Celaya. La finalidad de su poesía era construir a través del poema una herramienta de comunicación dirigida a un número cada vez mayor de personas. Usaron un lenguaje directo, coloquial y sencillo, prosaico.

Los principales poetas fueron Blas de Otero con Pido la paz y la palabra, José Hierro con Mi sangre, Gabriel Celaya con Cantos íberos y Eugenio de Nora.

La promoción de los 60, hijos de la guerra

Formada por Ángel González (Tratado de urbanismo), Carlos Barral, Jaime Gil de Biedma (Poesía póstuma), Claudio Rodríguez (Don de la ebriedad), José Ángel Valente (La memoria y los signos) y Carlos Sahagún. La posición mostraba un sentido de la soledad. Las primeras obras estaban bajo la influencia de los poetas sociales y de Antonio Machado. Fue la primera posición que expresaba la intimidad, lo individual y los sentimientos y experiencias diversos. Emplearon un lenguaje más exquisito y artístico, buscando un estilo personal, lleno de humor e ironía.

La generación más nueva: los nacidos hacia los 70

Generación de los poetas nacidos después de la guerra: Vázquez Montalbán, J. M. Álvarez, Félix de Azúa, Molina Foix, Pere Gimferrer, Guillermo Carnero, Leopoldo Panero, Ana María Moix y Antonio Martínez Sarrión. El nombre del grupo surge de la crítica de José María Castellet, quien en 1970 compiló la primera antología titulada Nueve novísimos poetas españoles. Este grupo admiraba las referencias extranjeras y fue la primera posición con las vanguardias experimentales relacionadas con el modernismo.

Defendían la autonomía del arte y la primera preocupación extrema por el lenguaje, la cultura urbana, los medios de comunicación y la publicidad como mitos, como los ojos de Marilyn Monroe. Sus tendencias son el nosurrealismo, que conecta con la orientación de la generación surrealista del 27 y continúa con la guerra y los más nuevos, como Lina de Antonio Sarrión o Leopoldo Martínez Panero. Nadie Girl with the pistol con Los que de provincias llegaron a vivir en una ciudad, Bábel, el pistón. Es el norromanticismo, con la noche, la importancia del tiempo y la muerte. Antonio Hills In Tarkinia sepulcro, noche y aire de la noche, jardín de Orfeo, los silencios de fuego.

La posición del silencio, minimal o continuo, conceptualista, la posición fragmentaria, Lina de Valente, verso preferentemente corto, condensan conceptos y los excesos abandonan lo verbal. Son composiciones invitan a la sugerencia por medio de silencios. Chaim Génesis de Sils con luz, alegría, música de agua. La posición positiva de la experiencia, la primera tendencia que parece tener mayor repercusión en la escena poética actual. Lo que está en juego son los espacios de la soledad cotidiana y las áreas urbanas, con profunda intimidad y la preocupación por el paso del tiempo. La reflexión sobre la vida es un contenido anímico y emocional, y su presencia conductual. Muchas de las voces poéticas emplean una narrativa, un lenguaje conversacional y un monólogo dramático. Destacan Luis García Montero, poeta urbano que gira alrededor de razones como la ciudad, Rimas de ciudad, habitaciones cerradas, completamente vacías; Jon Juaristi, con una tendencia social e íntima, cargada de ironía, y Miguel d'Ors, que en la primera posición ofrece emoción íntima y familiar, la primera temática religiosa que responde a las primeras técnicas de elaboración como Mi ser y mi sky blue e imagina de su cara.

La novela posterior a 1936

La novela posterior a 1936. En la inmediata posguerra se destaca lo que la novela existencial reclama. Posteriormente, en los años 50, la corriente social y el realismo se convierten en la tendencia dominante. Los novelistas exiliados fueron conocidos años más tarde, al publicar sus obras. Estos son Ramón J. Sender, con Réquiem por un campesino español, visión de la primera guerra civil y de un sacerdote atormentado a través del recuerdo del asesinato de un pobre. La aventura equinoccial de Lope de Aguirre y la primera novela histórica Tsis de Nancy. Francisco Ayala con Muerte de Próspero, Fondo de botellas ubicado en el subgénero novela de dictador, la primera indagación del dictador en el imaginario del régimen republicano dictatorial de la América hispana, con corrupción política y la consiguiente degradación social y humana. El autor Max Aub, con una obra muy extensa, su exilio dará lugar a novelas como La calle, desde el tradicional realismo a La gallina ciega, experimentalismo como Diario de Valverde, sobre la dictadura de Madrid y sus novelas inconclusas.

El laberinto mágico: Campo cerrado, Campo de sangre, Campo abierto, Campo del moro, Campo francés, Almendros de las Sales. Rosa Chacel con Sinrazón, que es intelectual. Manuel Aujardo agrupa en sus novelas: Yanura, El vencido, El destino de Lázaro.

La novela de la posguerra: los años 40

Desorientación ambiental y cultural de los primeros años de la posguerra, muy notable en la novela. Se rompe con la tradición para quedar prohibida la inmediata temática social de la novela de la preguerra, así como las obras de los exiliados. Dos hechos señalan un nuevo arranque: Familia de Pascual Duarte, de Camilo José Cela, que supone la primera visión de la vida rural brutal, y la solución inaugural del tremendismo, con aspectos de la dura vida, y Nada de Carmen Laforet, que presenta a una joven estudiante en Barcelona que vive con sus familiares en un ambiente sórdido e irrespirable del momento de la soledad, con un estilo trist y un tono triste. La primera novela de Delibes publica su Sombra del ciprés es alargada, también publicada por Gironella, Darío Fernández Flórez, Zunzunegui, Focus Baystr. El torrente existencial de sus grandes temas es el soldado, la frustración y la muerte. El amargo reflejo de lo cotidiano nota marginal revelando lo común. Los personajes del momento son malestar, llevando a la novela del testimonio y la denuncia.

La oficina en la novela realista

Inquietudes sociales de la época, la novela social tiene como tema la denuncia de la sociedad y de la injusticia social que fue corriente principal entre 1951 y 1962. Esta columna comienza con la corriente de precursora, con su visión de la despiadada sociedad madrileña. La rueda fue también novela de Luis Romero, de personajes colectivos representativos, con Barcelona como marco. Delibes presenta El camino y Mi idolatrado hijo Sisí, que ilustran la soledad parcelaria de la Hispaniola: el pueblo castellano, la familia burguesa. En 1954 se dan a conocer Fernández Santos, Sánchez Ferlosio, Ana María Matute, Juan Goytisolo, Germán Ortega, Carmen Martín Gaite, que son la generación de mediados del siglo XX con rasgos comunes como la solidaridad con los humildes, el desacuerdo ante la sociedad hispana y la angustia de los cambios sociales.

Desde el sentido del realismo, el realismo crítico y varios realismos dominantes pueden adoptar actitudes con predominio de rasgos como el objetivismo (propuesta de un testimonio escueto sin aparente intervención del autor, cuya manifestación más extrema es el conductismo o behaviorismo, que consiste en registrar conductas externas de individuos o grupos y sus palabras) y el realismo crítico (pone de relieve las injusticias y fomenta la denuncia, como en Matute).

Temas de la narrativa social de la sociedad hispana

Interesan los problemas sociales, lo colectivo, la sociedad ya no es un marco temático sino el eje del relato. Los temas se convierten en la dura vida en el campo: Bravos de Fernández Santos, El resplandor y la sangre de Ignacio Aldecoa, Viento del Este, La zanja de Alfonso Grosso, Dos días de septiembre de José Cabezas Bravo. El mundo del trabajo: López Pacheco Cuentos de la Cenicienta, Aldecoa Gran Sol. Novela de temática urbana: Ámbito urbano, La rueda de Luis Romero, El Rosal de Goytisolo. De la novela burguesa: Juegos de manos de Goytisolo, Nuevas amistades y Tormenta de verano de García Hortelano, Un sol de verano de Martín Gaite. Novela que evoca la guerra civil, duelo abierto en Goytisolo, primera memoria de Matute. La novela social fue técnicamente pobre, con contenido intrascendente, subordinado a las técnicas. La estructura, en el relato, es suelta, la narración lineal y las descripciones sencillas y concisas. La mayor parte de la acción se concentra en un espacio reducido y en un tiempo breve. El personaje colectivo representativo, como en la síntesis, ocupa un lugar grupal. El diálogo es predominante. El lenguaje es sencillo, con un estilo directo y de crónica.

La novela de la Hispaniola desde 1962

Desde el comienzo hasta la aparición de 1960 se advierten signos de cansancio en el realismo, la novela dominante en la Hispaniola. Tienen novelistas que, de vez en cuando, las influencias extranjeras dan cuenta y causan un gran impacto. La nueva novela hispanoamericana, como La ciudad y los perros de Vargas Llosa y Cien años de soledad de García Márquez, es de referencia. En 1962 surge Tiempo de silencio de Martín Santos, que anuncia la primera nueva fase, de 1962 a 1975. Se suceden aportaciones decisivas en la línea de la renovación experimental de la novela: Cinco horas con Mario de Delibes, Últimas tardes con Teresa de Juan Marsé, Señas de identidad y El reino vuelve de Juan Goytisolo, San Camilo 1936 de Cela. Autores como Álvaro Cunqueiro, Cela, que, como Baystr, dieron a conocer y contribuyeron a una nueva forma narrativa.

La novela de la Hispaniola desde 1975 hasta hoy

En los últimos años, los escritores de la segunda mitad del siglo XX conviven en cuatro generaciones de novelistas: la generación del 36, con Cela, Baystr, Delibes y José Luis Sampedro. La generación de mediados del siglo: Juan y Luis Goytisolo, Juan Benet, John Marsé, Martín Gaite. La generación del 68: Montalbán, Mendoza, José María Merino, Luis Landero, Juan Muñoz José. Y la nueva promoción de los 80: Antonio Muñoz Molina, Julio Llamazares, Arturo Pérez-Reverte.

Sus tendencias desde 1975 fueron: renovado en las técnicas, estilista, historicista y de variedad, variedad de temas, desde el realismo, el compromiso ético, o la reconstrucción histórica a la pura fantasía. Entre las técnicas usadas están el contrapunto, la suspensión, el perspectivismo, los saltos temporales, el uso de documentos. Las técnicas consisten en seguir objetivamente a un personaje, como en la novela de cámara lenta.

Clasificación temática de la novela desde 1975.

Novela negra o policiaca: El caso. Sobre la verdad de Savolta, de Eduardo Mendoza; La cripta embrujada de Vázquez Montalbán; Un comité en el cementerio central, de Juan Marsé. Novela histórica: Oro de José María Merino; De los sueños, la luna de Llamazares; De lobos, la mujer del carpintero, de Manuel Rivas; El jinete polaco, de Muñoz Molina; El capitán Alatriste, de Arturo Pérez-Reverte. Novela culturalista o literatura de ideas. Se advierte que la creación literaria se convierte en tema. Novela de andar por casa de Andrés Martín, El héroe adoptivo de Álvaro Pombo y Patos de Muñoz Molina. Novela intimista: Juvenil Amarga la mañana de Llamazares y Desorden de Tu nombre de Merino. Tradicional: Fuente de Luis de la edad y Matar a los diez años, de Luis Landero.

Download

PDF Word HTML